El triunfalismo nos juega malas pasadas cuando ocurre una sucesión de derrotas, como ayer. A la temprana caída del yudoca Emmanuel Lucenti le siguieron las de "Pico" Mónaco, Las Leonas y los seleccionados de básquet, handball y voley. Con la explicación de Lucenti en cuanto a que la preparación que tuvo no se puede comparar con la de quienes realmente tienen una política seria para competir en olimpíadas, se desató la polémica. "Perdieron porque tenían la camiseta azul. Es yeta". "No todos tenían equipo azul. La derrota no es cromática". "Pasamos en un minuto de elogiar al ídolo a gritarle pecho frío". "Andá a ver cómo se preparan en el país y después preguntá si están en condiciones de competir". Y así, hasta que el jefe de Deportes dio una pista sobre cómo se mide el éxito, aún en la derrota: "Lo de Lucenti es muy meritorio: ha quedado entre los 8 mejores de ese deporte en el mundo y vuelve con lo que fue a buscar: el diploma olímpico".